¿Qué podemos aprender de las tragedias?

 

Independiente del impacto y la cercanía con que nos lleguen las tragedias y del dolor que experimentemos, lo cierto es que envuelven profundas lecciones de crecimiento para nuestra vida

 

Las tragedias y catástrofes llegan a nuestra vida con inmensa ferocidad, remeciendo todo nuestro entorno en cosa de segundos. Ellas no hacen diferencia si afectan a niños indefensos o familias completas; si se trata de personas famosas o anónimas, ricas o empobrecidas; si afectan a nuestros familiares o cercanos, sanos o enfermos, así como tampoco distinguen el momento, lugar o situación en que nos encontremos.

Todas ellas tienen, además, la capacidad de calar hondo en nuestras emociones, conectándonos con duros momentos de  angustia, tristeza  e incertidumbre y, por otro lado, haciéndonos sentir interna y externamente desprotegidos ante un panorama que nos es adverso y escapa a nuestro control.

Independiente del impacto y la cercanía con la que nos lleguen estas situaciones y del dolor que podamos experimentar, lo cierto es que, en cada una de ellas, está siempre presente la oportunidad de obtener profundas e imborrables lecciones de crecimiento para nuestra vida y que nos pueden ayudar y acompañar enormemente en todos los aspectos.